Embudo de conversión

Muy pocas personas compran o contratan algo la primera vez que ven una marca. Entre ese primer contacto y la conversión final suele haber varios pasos intermedios, y el embudo de conversión (o funnel) es precisamente la representación de ese recorrido, dividido en fases, que ayuda a entender en qué punto exacto se está perdiendo a la mayoría de la gente.

Las fases clásicas del embudo

Aunque existen variaciones según el modelo, la estructura más habitual distingue tres grandes bloques. TOFU (Top of the Funnel): la parte más ancha, donde entra gente que apenas empieza a descubrir que tiene un problema o una necesidad, sin conocer todavía las soluciones ni las marcas disponibles. MOFU (Middle of the Funnel): quienes ya han identificado su necesidad y están comparando opciones concretas entre sí. BOFU (Bottom of the Funnel): la parte más estrecha, con quienes están ya prácticamente decididos y solo necesitan el último empujón para convertir, ya sea una oferta, una prueba gratuita o un contacto directo con ventas.

Por qué se llama «embudo» y qué implica esa forma

La forma de embudo, ancha arriba y estrecha abajo, refleja algo que ocurre en prácticamente cualquier negocio: se pierde gente en cada fase del recorrido. De cien personas que descubren un problema, solo una parte llega a comparar soluciones en serio, y de esas, solo una fracción menor acaba comprando de verdad. Entender en qué fase concreta se produce la mayor caída (la «fuga» más grande) es lo que permite priorizar dónde invertir el esfuerzo de mejora, en lugar de intentar arreglarlo todo a la vez sin ningún orden claro.

Un ejemplo aplicado a un negocio de servicios

Una consultoría de marketing digital podría atraer tráfico TOFU con artículos de blog que responden a dudas generales («qué es el SEO»). En fase MOFU, ofrecer una guía descargable comparando enfoques o un webinar gratuito que profundice más. Y en fase BOFU, una llamada de diagnóstico gratuita o un caso de éxito muy concreto que ayude a decidir a quien ya está valorando contratar. Cada fase necesita un tipo de contenido distinto, y mezclar contenido pensado para BOFU en una fase TOFU (por ejemplo, presionar con una oferta directa a quien todavía no sabe ni qué necesita) suele espantar en lugar de convertir.

Cómo se mide un embudo en la práctica

  • Definiendo qué evento marca el paso de una fase a la siguiente (una visita, una descarga, una solicitud de contacto).
  • Midiendo el porcentaje de gente que pasa realmente de una fase a la siguiente, no solo el volumen total en cada una por separado.
  • Revisando periódicamente en qué fase concreta ha empeorado o mejorado ese porcentaje de paso, para actuar justo donde hace falta.

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