Card sorting

Un equipo interno puede tener clarísimo que «Servicios» y «Soluciones» son categorías completamente distintas dentro de su web, y aun así descubrir, al preguntar a usuarios reales, que la inmensa mayoría las agrupa mentalmente como lo mismo. El card sorting (clasificación de tarjetas) es precisamente el método que revela este tipo de desajustes: pedir a usuarios reales que organicen tarjetas con contenidos o secciones según les parezca lógico, para entender cómo esperan encontrar realmente la información.

Card sorting abierto frente a cerrado

En el abierto, los participantes agrupan las tarjetas como quieran y después ponen nombre a cada grupo que han creado, sin ninguna categoría predefinida de antemano. Este formato es especialmente útil al principio de un proyecto, cuando todavía no existe una estructura clara y se busca descubrir qué categorías tienen sentido para los propios usuarios. En el cerrado, los participantes reparten las tarjetas entre categorías ya definidas de antemano por el equipo, útil para validar una estructura ya propuesta antes de darla por definitiva.

Cómo se realiza en la práctica

  • Se preparan tarjetas, físicas o digitales, cada una con el nombre de una página, sección o contenido concreto de la web.
  • Se pide a un grupo de participantes (entre 15 y 30 suele considerarse suficiente para resultados fiables) que las organicen según su propio criterio.
  • Se analiza qué agrupaciones se repiten con más frecuencia entre distintos participantes, y qué nombres usan de forma espontánea para referirse a cada grupo.
  • Herramientas digitales especializadas permiten hacer este ejercicio de forma remota, con muchos participantes a la vez, y generan automáticamente análisis estadístico de las agrupaciones más consistentes.

Un ejemplo de lo que puede revelar sobre la propia jerga interna

Una empresa de software podría dividir internamente su web en «Producto», «Plataforma» e «Integraciones», una distinción que tiene sentido para quien trabaja ahí a diario. Un card sorting con usuarios reales podría revelar que casi nadie de fuera entiende esa distinción, y que la mayoría agrupa todo bajo un simple «Qué hace el software», una pista clara de que la estructura interna no coincide con el modelo mental real del público al que se dirige.

Por qué se complementa tan bien con el tree testing

El card sorting ayuda a definir qué estructura de categorías tiene sentido para los usuarios. El tree testing valida después esa misma estructura, pidiendo a otros participantes que encuentren contenido concreto navegando solo por los nombres de las categorías ya definidas, sin ver ningún diseño visual. Usar ambos métodos de forma secuencial (primero descubrir la estructura, después validarla) suele dar resultados bastante más sólidos que confiar solo en uno de los dos por separado.

El error de aplicarlo con muy pocos participantes

Con menos de una decena de personas, las agrupaciones resultantes pueden reflejar más las preferencias individuales de esos pocos participantes que un patrón real y generalizable entre el público objetivo completo. Aumentar el número de participantes, dentro de lo razonable, reduce este ruido y aporta más confianza estadística sobre qué agrupaciones representan de verdad un patrón compartido, no una simple coincidencia de un grupo pequeño y poco representativo.

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