Una persona con dificultades visuales usa un lector de pantalla para navegar. Otra, sin poder manejar un ratón, se mueve solo con el teclado. Otra necesita textos claros y estructuras sencillas por una dificultad cognitiva. Ninguna de las tres debería quedar fuera de una web bien construida, y de eso se ocupa la accesibilidad web: que un sitio pueda usarse correctamente por el mayor número posible de personas, con o sin alguna limitación.
WCAG, el estándar de referencia
Las WCAG (Web Content Accessibility Guidelines) son las pautas internacionales de accesibilidad, organizadas en tres niveles (A, AA, AAA, de menor a mayor exigencia). El nivel AA es, en la práctica, el estándar que exige la normativa europea y el que aplican la mayoría de proyectos serios, sin llegar al nivel AAA, a veces poco realista para un proyecto comercial convencional.
- Texto alternativo en todas las imágenes, para que un lector de pantalla pueda describirlas.
- Suficiente contraste entre texto y fondo, legible también con baja visión.
- Navegación completa posible solo con teclado, sin depender del ratón en ningún punto crítico.
- Encabezados bien jerarquizados, que permiten «saltar» entre secciones sin escuchar toda la página de corrido.
- Campos de formulario correctamente etiquetados, claros incluso sin verlos visualmente.
No es solo ética: también es legal
En la Unión Europea existe normativa que obliga a ciertas webs, sobre todo del sector público pero cada vez más también del privado, a cumplir mínimos de accesibilidad. Ignorarla significa, además, excluir sin necesidad a una parte nada despreciable de usuarios potenciales.
Una buena noticia: coincide con el buen SEO
Textos alternativos, encabezados bien estructurados, contenido claro: casi todo lo que exige la accesibilidad coincide con las buenas prácticas de SEO técnico y de contenido. Trabajarla no suele ser un esfuerzo aislado adicional, sino algo que refuerza al mismo tiempo el posicionamiento y la experiencia general de la web.