Un KPI (Key Performance Indicator, «indicador clave de rendimiento») es una métrica concreta que se elige de antemano para medir si se está cumpliendo un objetivo de negocio. No es un dato cualquiera de tu analítica: es el dato que has decidido que importa para saber si algo funciona o no.
KPI no es lo mismo que métrica
Una web genera cientos de métricas: sesiones, páginas vistas, tiempo en página, tasa de rebote, clics… Un KPI es la métrica (o combinación de métricas) que realmente se conecta con un objetivo de negocio concreto. Por ejemplo, «sesiones» es una métrica; «número de leads generados desde SEO al mes» es un KPI si ese es el objetivo que se persigue.
Ejemplos de KPI según el objetivo
- Notoriedad de marca: alcance, impresiones, menciones de marca.
- Captación: nuevos usuarios, coste por lead (CPL), tasa de conversión.
- Ventas online: ROAS, tasa de conversión de la tienda, valor medio del pedido.
- Fidelización: tasa de recompra, customer lifetime value (CLV), churn rate.
Cómo elegir buenos KPI
Un buen KPI cumple varias condiciones: está directamente ligado a un objetivo de negocio, se puede medir de forma fiable, se revisa con una periodicidad definida y, sobre todo, permite tomar una decisión según su resultado. Si un dato no cambia nada de lo que haces según suba o baje, probablemente no es un KPI, es solo una cifra curiosa.
Errores frecuentes
- Elegir demasiados KPI a la vez, perdiendo el foco en lo importante.
- Medir «vanity metrics» (seguidores, likes) como si fueran KPI de negocio cuando no impactan directamente en resultados.
- No revisar los KPI con regularidad, convirtiéndolos en un informe que nadie mira.
Definir bien tus KPI antes de lanzar cualquier estrategia digital es lo que separa «tener muchos datos» de «saber si las cosas están funcionando».
