En redes sociales, igual que ocurre en publicidad de pago, una publicación puede mostrarse muchas veces sin que eso signifique que a mucha gente distinta le ha interesado. Las impresiones cuentan cada vez que un contenido aparece en la pantalla de alguien, se repita esa persona o no, a diferencia del alcance, que solo cuenta personas únicas.
Por qué el matiz frente al alcance importa
Si una misma persona ve una publicación tres veces distintas al hacer scroll varias veces por su feed a lo largo del día, eso genera tres impresiones pero suma solo una unidad de alcance. Comparar ambos datos revela algo interesante: una diferencia muy grande entre impresiones y alcance indica que el contenido se está repitiendo mucho ante las mismas personas, no necesariamente llegando a gente nueva.
Para qué sirven en la práctica
- Estimar la frecuencia media con la que la audiencia ve un mismo contenido.
- Calcular el CTR de una publicación, dividiendo los clics obtenidos entre el total de impresiones.
- Comparar el rendimiento relativo entre distintas publicaciones, más allá de si tienen alcances de tamaño similar o no.
Un dato que crece casi siempre, aunque el contenido sea mediocre
Es habitual que las impresiones aumenten con el tiempo simplemente porque la cuenta acumula más seguidores, sin que eso refleje necesariamente una mejora real en la calidad del contenido publicado. Mirar las impresiones de forma aislada, sin cruzarlas con interacción o conversión, puede dar una falsa sensación de progreso que en realidad solo refleja el crecimiento natural y pasivo de la audiencia.
El error más habitual al reportar resultados
Presentar únicamente el número total de impresiones en un informe, sin contexto adicional sobre alcance, interacción o conversión, genera una cifra que suena grande pero que, por sí sola, no permite valorar si el contenido realmente ha funcionado bien o simplemente se ha mostrado muchas veces sin pena ni gloria.