«Enviar» no dice nada sobre qué ocurre después de pulsar, ni da ningún motivo adicional para hacerlo. Un CTA (Call To Action) bien construido explicita el beneficio o la acción concreta: «Descarga la guía gratis», «Empieza tu prueba de 7 días». Cuanto más específico y orientado al beneficio, mayor la probabilidad de que alguien lo pulse.
Lo que hace que funcione mejor
Un verbo de acción claro al principio (Descarga, Reserva, Empieza) suele funcionar mejor que una frase pasiva. Cierta urgencia o beneficio inmediato («Hoy», «Gratis», una fecha límite) puede aumentar la conversión, siempre que sea honesto. El contraste visual importa tanto como el texto: un CTA que se confunde con el resto de la página pasa desapercibido por muy bien redactado que esté. Y un solo CTA principal por pantalla: varios compitiendo entre sí suelen confundir y reducir la conversión.
No todos los CTA sirven en cualquier momento
Para alguien que acaba de descubrir un problema, un CTA de bajo compromiso como «Descubre más» encaja mejor que uno directo de venta. Para alguien ya decidido, un CTA directo como «Compra ahora» o «Solicita presupuesto» tiene más sentido, porque ya tiene la información suficiente para dar ese paso final.
El CTA que nadie llega a ver
Colocarlo solo al final de un texto muy largo, sin ningún recordatorio a lo largo del contenido, hace que muchas personas nunca lleguen a verlo, porque abandonan la lectura antes. Repetirlo en varios puntos estratégicos, sin resultar invasivo, suele mejorar bastante la conversión.