Es habitual usar «manual de identidad corporativa» y brandbook como sinónimos, y en la práctica se solapan mucho, aunque con un matiz de énfasis: mientras el manual de identidad se centra sobre todo en las normas técnicas de uso visual (logotipo, colores, tipografías), el brandbook suele ampliar esa base incluyendo también la parte más estratégica y narrativa de la marca: su historia, sus valores, su personalidad y su tono de voz.
Qué suele añadir un brandbook completo, más allá de lo visual
La historia y el origen de la marca, contada de forma narrativa. La misión, visión y valores que la definen. La descripción de su personalidad de marca y su tono de voz, con ejemplos concretos de cómo suena (y cómo no debería sonar) en distintos contextos. Y, en versiones más completas, incluso la descripción del público objetivo o los buyer personas relevantes, para que quien use el documento entienda a quién se dirige la marca, no solo cómo se ve.
Por qué combinar lo visual y lo narrativo en un mismo documento
- Separar la identidad visual de la identidad verbal y de valores puede generar aplicaciones técnicamente correctas pero desalineadas con el espíritu real de la marca.
- Un equipo de contenido puede seguir perfectamente las normas de color y tipografía, pero escribir con un tono completamente ajeno a la personalidad definida de marca, si no dispone de esa información en el mismo documento de referencia.
- Un brandbook completo facilita que cualquier persona, sin importar su rol dentro o fuera de la empresa, entienda tanto el «cómo se ve» como el «cómo habla y qué representa» la marca.
El error de crear un brandbook demasiado extenso y poco práctico
Documentos de decenas de páginas, con explicaciones muy densas y poco visuales, suelen acabar sin consultarse en el día a día, precisamente por la fricción que supone buscar información concreta entre tanto contenido. Un brandbook bien estructurado, con índices claros y ejemplos visuales directos, se usa mucho más que uno extenso pero difícil de navegar rápidamente cuando hace falta.