Coca-Cola presentó el 20 de julio de 2026 un nuevo sistema de identidad visual global que se despliega en más de 200 mercados. No cambió el logotipo ni los colores: amplificó los activos que ya tenía. El movimiento más relevante no está en la lata, sino en el sistema de inteligencia artificial que gobierna la marca por detrás.
¿En qué consiste el rebranding de Coca-Cola de 2026?
El rebranding de Coca-Cola de 2026 es un nuevo sistema de identidad visual global, no un logotipo nuevo. Refuerza los activos existentes de la marca y unifica su aplicación en más de 200 mercados.
La compañía lo anunció el 20 de julio de 2026 bajo un principio estratégico que se resume en una frase: hacer que Coca-Cola sea todavía más Coca-Cola. El despliegue arrancó en Europa, Oriente Medio e India, seguirá por América Latina y Asia, y no llegará a Norteamérica hasta 2027. España fue el primer país europeo en estrenarlo, con el lema local «Nueva imagen. Mismo sabor».
Detrás del proyecto hay tres agencias: JKR (Jones Knowles Ritchie) se encargó de la identidad de marca, The Superultrarare del sistema global de packaging y Brody Associates de la tipografía. La dirección interna corrió a cargo de Rapha Abreu, vicepresidente global de diseño, y Arnab Roy, presidente de categoría global.
El dato que explica el proyecto lo dio el director creativo de JKR: el encargo original era solo la identidad de una campaña. Al analizarlo descubrieron que hacía casi una década que Coca-Cola no fijaba estándares globales de marca, y que casi toda la guía existente se había construido campaña a campaña.

¿Qué elementos ha cambiado exactamente Coca-Cola?
Coca-Cola mantiene logotipo, colores y cinta dinámica intactos. Los cambios reales están en la disposición del envase, en el sistema de sabores y sobre todo en Coca-Cola Zero.
Esta es la comparativa elemento por elemento, contrastada con las imágenes oficiales de antes y después publicadas por Coca-Cola España:
| Elemento | Antes | Después (2026) |
|---|---|---|
| Logotipo Spencerian | Escritura de 1886 | Igual, con un refinamiento mínimo |
| Paleta de color | Rojo y blanco | Rojo y blanco, con más protagonismo |
| Dynamic Ribbon | Presente | Más prominente y protagonista del sistema |
| Arden Square | Uso irregular | Recuperado como activo central (diseñado en 1969) |
| Wordmark en lata | Horizontal | Vertical |
| Multipacks | Logotipo estirado a lo largo de la caja | Imagen de una lata tumbada; cinta ocupando el panel trasero |
| Logo de Zero Azúcar | Negro | Blanco |
| Texto «Zero Azúcar» | Pequeño, sans serif | Más grande y en tipografía serif |
| Lata de Zero | Predominio del negro | Cinta dinámica negra sobre fondo rojo |
| Tapón PET de Zero | Rojo | Negro |
| Sabores | Nombre junto al logotipo | Imagen del sabor integrada dentro del logotipo |
| Diet Coke | — | Fuera del rediseño |
| Tipografía secundaria | Uso puntual | «Better With» (Brody Associates, 2023) como tipografía protagonista |
El cambio de Zero no es estético: es comercial. Coca-Cola Zero Azúcar creció un 14% en 2025 y un 13% en el primer trimestre de 2026 según los resultados publicados por la compañía. La variante que más crece es la que más cambia, y el objetivo declarado es que deje de confundirse con los sabores en el lineal del supermercado.
¿Por qué Coca-Cola no ha cambiado su logotipo?
Coca-Cola no cambia su logotipo porque su valor está precisamente en no cambiarlo. El reconocimiento acumulado durante 140 años es un activo financiero, no una decisión estética.
Brand Finance valoró la marca Coca-Cola en 46.300 millones de dólares, un 32% más que el año anterior. Ese número no procede del diseño en sí, sino de que millones de personas identifican el producto en milisegundos, sin leer una sola palabra del envase. Tocar el logotipo sería destruir capital, no renovarlo.
Aquí está la lección de fondo, y no es intuitiva: en un mercado saturado de rediseños radicales que dejan a todas las marcas pareciéndose entre sí, la decisión más disruptiva fue no disrumpir nada. Pepsi rehízo su logotipo y su identidad completa en 2023. Coca-Cola hizo lo contrario, y esa asimetría es en sí misma una declaración de posicionamiento.
La consultora Kantar lleva años documentando el mismo principio: los activos distintivos de marca (colores, símbolos, formas, tipografías) son determinantes para el reconocimiento y la memoria del consumidor. Cada vez que una marca los sustituye, reinicia ese contador a cero.

¿Qué es Project Fizzion y por qué es la parte más importante del rebranding?
Project Fizzion es un sistema de inteligencia artificial desarrollado por Coca-Cola con Adobe que convierte los manuales de marca en reglas legibles por máquina, aplicadas automáticamente.
El problema que resuelve es muy concreto. Coca-Cola gestiona más de 200 marcas en más de 200 países y produce miles de piezas de campaña al año. Sus normas de marca vivían en manuales PDF estáticos: documentos que las personas interpretan mal y que las máquinas directamente no pueden leer.
Fizzion funciona observando cómo trabajan los diseñadores dentro de Illustrator y Photoshop. Captura esas decisiones y las codifica en un «StyleID»: una identidad legible por máquina que aplica las reglas de marca de forma automática en cualquier formato, plataforma o mercado. Coca-Cola afirma que permite producir contenido hasta 10 veces más rápido. El sistema se presentó en fase piloto en mayo de 2025 y ahora se acompaña de un nuevo Brand Center donde equipos internos y agencias externas acceden a todos los activos en un único sitio.
La lectura relevante es esta: el rediseño no está pensado para que el consumidor note algo. Está pensado para que la identidad funcione como infraestructura operativa a escala industrial. Coca-Cola no ha cambiado su aspecto, ha cambiado su manera de fabricar aspecto.
También tiene contrapesos, y conviene decirlos. Varios analistas del sector señalan tres riesgos: la homogeneización creativa por exceso de automatización, los límites reales de la IA para entender contextos culturales locales, y la dependencia del ecosistema Adobe. Para una marca presente en 200 países, el matiz cultural no es un detalle menor.
¿Por qué la nueva tipografía de Coca-Cola se compara con la de Marlboro?
La nueva tipografía protagonista de Coca-Cola, «Better With», es una slab serif que muchos usuarios encontraron parecida a la de las cajetillas de Marlboro, agravado por la paleta roja y blanca compartida.
La fuente no es nueva: Brody Associates la creó en 2023 para una campaña navideña. Lo que cambió en 2026 fue su papel, al pasar a ocupar un lugar central en packaging y comunicación con palabras como «Delicious» o «Refreshing».
La comparación se volvió viral en menos de 48 horas. Circularon montajes de aficionados con latas de Diet Coke tratadas con estética Marlboro, y buena parte del comentario apuntó a la ironía del momento: una marca de bebida azucarada tomando pistas visuales de uno de los productos más famosamente adictivos del mundo, justo cuando los impuestos al azúcar se expanden por decenas de jurisdicciones.
Hay una segunda crítica, menos ruidosa pero más de fondo: parte de los consumidores considera que las distintas variantes han quedado demasiado indistinguibles entre sí. Es el riesgo estructural de cualquier estrategia de máxima consistencia, y merece la pena tenerlo presente antes de copiar la fórmula.
Conviene también un poco de perspectiva. Hoy prácticamente cualquier rediseño de una marca conocida genera una ola de indignación en redes durante 72 horas. Distinguir entre crítica de diseño fundamentada y ritual colectivo de queja es parte del trabajo de cualquiera que gestione una marca.
¿Qué puede aprender una pyme del rebranding de Coca-Cola?
Una pyme puede aprender que un rebranding eficaz no consiste en cambiarlo todo, sino en identificar qué activos ya funcionan y aplicarlos con coherencia en todos los puntos de contacto.
Cinco conclusiones aplicables a una marca pequeña:
- Audita antes de rediseñar. El proyecto de Coca-Cola nació al descubrir que llevaban casi una década sin estándares actualizados. Antes de cambiar nada, comprueba qué elementos tuyos ya reconoce tu cliente.
- La consistencia vale más que la novedad. Una marca que se ve igual en la web, en Instagram, en una factura y en un cartel construye memoria. Una que cambia cada seis meses, no.
- Documenta el sistema, no solo el logo. Un manual de identidad visual con reglas de uso, tipografías, tamaños y ejemplos evita que cada colaborador improvise. Es lo que Coca-Cola llevaba una década sin actualizar.
- Cambia donde crece el negocio. El único producto con cambios sustanciales fue el que crece a doble dígito. El diseño debe seguir a la estrategia comercial, no al revés.
- Prueba la tipografía fuera del contexto de marca. El caso «Better With» demuestra que un elemento puede funcionar perfecto en una campaña y generar asociaciones no deseadas al escalarlo.
Un matiz importante: Coca-Cola puede permitirse no cambiar nada porque lleva 140 años siendo reconocible. Una marca que todavía no tiene ese reconocimiento acumulado tiene un problema distinto, y la respuesta ahí sí puede pasar por un rebranding profundo o incluso por un cambio de naming.


