Cuánto cuesta hacer una página web en España

Pides tres presupuestos para la web de tu negocio y te llegan 400 €, 2.500 € y 9.000 €. Los tres dicen «página web corporativa». Esa diferencia no significa que alguien te esté engañando, significa que estás comparando tres productos distintos con el mismo nombre.

En España, una web profesional para un negocio pequeño cuesta habitualmente entre 1.300 € y 3.500 €. Una web corporativa con más secciones y funcionalidad se mueve entre 3.500 € y 9.000 €, y una tienda online arranca sobre los 4.500 €. El rango es amplio porque el precio no lo marca el diseño, lo marcan tres variables concretas que puedes comprobar tú mismo en cualquier presupuesto.

precio pagina web

Cuánto cuesta una página web según el tipo de proyecto

Estos son los rangos habituales del mercado español, ordenados por complejidad. Sirven como referencia para saber si un presupuesto está dentro de lo razonable.

Tipo de webRango habitualQué incluyePara quién
Landing de una página900 – 1.800 €Una página con un objetivo, textos de conversión, formulario y mediciónCampañas, un servicio concreto, validar una idea
Web de negocio pequeño1.300 – 3.500 €4-8 páginas, diseño adaptado, blog, formularios, base de SEOAutónomos, clínicas, talleres, despachos
Web corporativa3.500 – 9.000 €Diseño a medida, más secciones, integraciones, multiidiomaEmpresas con equipo y varias líneas de negocio
Tienda onlineDesde 4.500 €Catálogo, pasarela de pago, envíos, fichas de productoVenta directa online
Proyecto a medidaDesde 10.000 €Funcionalidad propia, área privada, conexión con software de gestiónNecesidades que ningún plugin resuelve

Los rangos se mueven según la comunidad autónoma y según el tipo de proveedor. Como referencia del extremo alto, hay agencias en Zaragoza con tarifas publicadas desde 6.600 € para un sitio web y desde 11.900 € para una tienda online. Un profesional independiente suele situarse por debajo, con una estructura de costes más ligera.

De qué depende realmente el precio

De tres variables, y ninguna es el diseño visual. Son el número de diseños distintos, la funcionalidad que necesitas y quién produce el contenido.

  • El número de diseños únicos, no de páginas. Veinte páginas de servicio con la misma estructura cuestan mucho menos que cinco páginas con cinco diseños distintos. Repetir es barato, inventar es caro. Si te cobran por página sin distinguir esto, pregunta.
  • La funcionalidad que no resuelve un plugin. Un formulario de contacto o un blog son estándar. Un configurador de presupuestos, un área privada de clientes o una conexión con tu programa de gestión son desarrollo, y el desarrollo se paga por horas.
  • Los textos. Es la partida más subestimada. Si los escribes tú, ahorras una cantidad considerable. Si los escribe el proveedor, es un trabajo aparte que puede suponer una parte sustancial del total.

Después hay tres factores que multiplican el presupuesto con más frecuencia de la esperada:

  • Fotografía propia. Diferencia mucho frente a las imágenes de banco, pero es una línea presupuestaria en sí misma. En Zaragoza una sesión corporativa parte de unos 1.400 €.
  • Multiidioma. No es solo traducir. Duplica el contenido, complica la estructura de URLs y añade configuración técnica.
  • Migración desde una web antigua. Conservar el posicionamiento que ya tienes exige un inventario de URLs y un mapa de redirecciones. No se ve, pero lleva horas y evita perder tráfico.
sesion fotografica

Calcula el presupuesto de tu proyecto

Los rangos de la tabla anterior sirven para situarse, pero tu proyecto no es un tipo genérico.

Esta calculadora traduce las variables que acabamos de ver a una horquilla ajustada a lo que necesitas: cuántas páginas y cuántos diseños distintos, qué funcionalidad hace falta y quién escribe los textos. Es una estimación orientativa, no un presupuesto, pero sirve para saber si lo que tienes en la cabeza y lo que cuesta se parecen.

Qué incluye un presupuesto completo

Un presupuesto bien hecho detalla siete partidas. Las que faltan no desaparecen del proyecto, simplemente pasan a ser trabajo tuyo o coste posterior.

PartidaQué significaSi no aparece
Estructura y arquitecturaQué páginas hay, cómo se organizan y qué hace cada unaSe copia la estructura de una plantilla
DiseñoNúmero de plantillas distintas y si son a medidaSe aplica un tema comprado sin adaptar
TextosQuién los redacta y cuántas páginas cubreLos escribes tú
SEO baseTítulos, metadatos, encabezados, sitemap, indexaciónLa web nace invisible para Google
MediciónAnalítica y seguimiento de formularios y llamadasNo sabrás si funciona
Textos legales y cookiesAviso legal, privacidad y banner conforme a normativaQueda pendiente y es obligatorio
Formación y soporteCómo editarla y qué cubre el acompañamiento posteriorCada cambio futuro se factura aparte

Esta tabla explica por sí sola la diferencia entre los tres presupuestos del principio. Cuanto más bajo es el precio, más partidas de esta lista quedan fuera. No es una cuestión de calidad del proveedor, es una cuestión de alcance: el precio es la consecuencia de lo que se incluye, no una característica de quien lo firma.

Los costes recurrentes que no aparecen en el presupuesto

Una web tiene gastos anuales que existen independientemente de quién la haya hecho. Conviene contarlos desde el principio para dimensionar bien la inversión.

ConceptoCoste anual orientativo¿Es imprescindible?
Dominio10 – 25 €
Hosting60 – 400 €
Certificado SSLHabitualmente incluido
Licencias de plugins o tema50 – 300 €Según el proyecto
Mantenimiento y copias370 – 1.200 €Muy recomendable
Correo profesional30 – 80 € por cuentaRecomendable

El mantenimiento es el que más se discute y el que más problemas evita. Un WordPress sin actualizar acumula vulnerabilidades conocidas, y una web sin copias de seguridad es una web que puedes perder entera. Si el presupuesto no menciona qué ocurre después de la entrega, pregúntalo antes de firmar.

Cómo comparar tres presupuestos que no se parecen en nada

No compares el precio final, compara qué incluye cada uno. Estas cinco preguntas revelan las diferencias en cinco minutos.

  • ¿Cuántas páginas y cuántos diseños distintos incluye? Es la variable que más condiciona el precio y la que más se omite en los presupuestos vagos.
  • ¿Quién escribe los textos? Si el presupuesto no lo dice, asume que los escribes tú.
  • ¿De quién es la web al terminar? El dominio, el hosting y los accesos deben quedar a tu nombre. Existen modelos de alquiler legítimos, pero conviene saber que lo son antes de firmar.
  • ¿Qué pasa después de la entrega? Cuántas revisiones incluye, qué cubre el soporte y durante cuánto tiempo.
  • ¿Podrás editarla tú? Y si es así, con qué formación o documentación se entrega.

Un detalle que ahorra mucho tiempo: pide los tres presupuestos con el mismo briefing por escrito. Si cada proveedor cotiza sobre una idea distinta de lo que quieres, la comparación no significa nada. Y un presupuesto que llega en cinco minutos sin haberte preguntado nada no puede estar dimensionado sobre tu caso.

Qué presupuesto necesita tu negocio

Depende de qué esperas de la web, y conviene resolverlo antes de pedir el primer presupuesto. Hay tres escenarios y cada uno tiene una cifra distinta.

Existir. Que quien te busca por tu nombre te encuentre, vea que eres real y sepa cómo contactarte. En cuanto a la web, es el escenario más contenido. Pero conviene saber que aquí buena parte del trabajo útil está fuera del sitio: ficha de Google bien montada, datos de contacto idénticos en todas partes y horarios actualizados. Es lo que decide si apareces en el mapa cuando alguien busca tu servicio en tu ciudad.

Captar. Que gente que no te conoce llegue, entienda qué haces y te contacte. Aquí la estructura, el contenido y el posicionamiento pesan más que el diseño, y el presupuesto tiene que reflejarlo. Es el escenario donde recortar en textos y en SEO base sale más caro.

Vender. Comercio electrónico. Otra liga de complejidad, de coste y sobre todo de mantenimiento posterior, porque una tienda no se entrega, se opera.

La mayoría de proyectos que salen mal no fallan por presupuesto corto, sino por no haber definido en cuál de esos tres escenarios está el negocio antes de empezar. Si tienes claro para qué quieres la web pero no qué alcance necesita, en el detalle del servicio de diseño y desarrollo web está explicado cómo se plantea cada tipo de proyecto y qué incluye cada fase.

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Un presupuesto ajustado a lo que necesitas

Antes de dar una cifra prefiero saber en cuál de los tres escenarios estás: existir, captar o vender. Cotizar sin esa respuesta es como poner precio a un coche sin saber cuántos kilómetros vas a hacer. Cuéntame qué necesita tu negocio y te digo con qué alcance tiene sentido plantearlo, incluso si la respuesta es que todavía no toca.

Preguntas frecuentes sobre el precio de una página web

Para un autónomo o un negocio pequeño el rango habitual está entre 1.300 € y 3.500 €, para una web de cuatro a ocho páginas con diseño adaptado, formularios y una base de SEO. Si solo necesitas una página con un objetivo concreto, una landing entre 900 € y 1.800 € puede ser suficiente. Como referencia del extremo alto, hay agencias con tarifas publicadas desde 6.600 € para un sitio web completo.

Entre 370 € y 1.900 € anuales, según el proyecto. El desglose habitual: dominio de 10 a 20 €, hosting de 60 a 400 €, licencias de plugins o tema de 50 a 300 € y mantenimiento con copias de seguridad de 300 a 1.200 €. El certificado SSL suele venir incluido en el hosting. Si un presupuesto no menciona qué pasa tras la entrega, conviene preguntarlo antes de firmar.

Porque «página web» describe productos muy distintos. Lo que más mueve el precio es el número de diseños únicos, no de páginas, la funcionalidad que no resuelve un plugin y quién escribe los textos. La forma más rápida de ver la diferencia es comprobar qué partidas detalla cada presupuesto: estructura, diseño, textos, SEO base, medición, textos legales y soporte posterior.

Debería serlo, pero conviene dejarlo por escrito. Comprueba que el dominio está a tu nombre, que tienes los accesos al hosting y al gestor de contenidos y que puedes llevarte el proyecto si cambias de proveedor. Existen modelos de alquiler o cuota mensual perfectamente legítimos, pero en ellos la web no es tuya: si dejas de pagar, deja de estar publicada. Es un modelo distinto que conviene conocer antes de firmar.

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