No hace falta que nadie haga clic en un anuncio para que ese anuncio «cuente» en las estadísticas de una campaña. Una impresión se registra cada vez que un anuncio o un contenido se muestra en pantalla, con independencia de si alguien ha interactuado con él o ni siquiera lo ha mirado realmente.
Una métrica que mide exposición, no interés
A diferencia del alcance, que cuenta personas únicas, las impresiones cuentan cada visualización individual, se repita en la misma persona o no. Si alguien ve el mismo anuncio tres veces en un día, eso genera tres impresiones pero solo suma una unidad de alcance.
Para qué sirve, más allá de sonar bien en un informe
Sirve de base para calcular el CPM (coste por cada mil impresiones), para estimar la frecuencia media con la que una audiencia ve un mismo anuncio, y para calcular el CTR (dividiendo clics entre impresiones). Sin este dato, ninguna de esas métricas derivadas podría calcularse.
Impresión no equivale a que alguien lo haya visto de verdad
Existe una diferencia técnica entre una impresión servida (el anuncio se cargó en la página) y una impresión visible (al menos una parte del anuncio estuvo realmente en el área visible de la pantalla el tiempo suficiente). Muchas plataformas ya distinguen ambos conceptos, precisamente porque una impresión servida en la parte inferior de una página que nadie llegó a hacer scroll para ver no debería contar igual que una realmente vista.
El error de valorarlas de forma aislada
Un número alto de impresiones sin ningún clic ni interacción puede indicar un problema serio de relevancia del anuncio o del contenido, no un éxito. Mirar las impresiones siempre junto al CTR y a la conversión evita celebrar una cifra que, por sí sola, no dice absolutamente nada sobre si algo está funcionando.