Una cuenta con cien mil seguidores puede publicar algo y que apenas doscientas personas lo vean de verdad. Los seguidores (followers) son las personas que han decidido seguir una cuenta para recibir sus publicaciones en su feed, pero esa cifra dice bastante menos de lo que parece sobre el alcance o el impacto real de lo que se publica.
Por qué es una de las llamadas «vanity metrics»
El número de seguidores suele considerarse una métrica de vanidad porque impresiona a simple vista en una reunión o en una presentación, pero se correlaciona de forma bastante débil con resultados de negocio reales, especialmente si esos seguidores se consiguieron mediante sorteos masivos, compra directa de seguidores falsos, o campañas de captación sin ningún criterio de calidad o afinidad real con la marca.
Lo que importa bastante más que la cifra bruta
- La tasa de interacción real sobre esos seguidores, no solo su número total acumulado.
- Cuántos de esos seguidores encajan de verdad con el público objetivo del negocio, más allá de ser simplemente una cifra alta.
- La evolución de seguidores de calidad frente al ruido de cuentas falsas o inactivas que rara vez interactúan con nada.
Un ejemplo que ilustra bien el problema
Dos cuentas pueden tener exactamente cien mil seguidores cada una. Una de ellas los consiguió con contenido de valor sostenido durante años, con una audiencia muy afín al negocio; la otra los compró en un paquete barato de seguidores inactivos o falsos. Ambas muestran el mismo número en el perfil, pero su valor real para el negocio es radicalmente distinto.
Cómo crecer de forma que sí importe
Priorizar contenido que atraiga a la audiencia correcta, aunque el crecimiento sea más lento, suele aportar bastante más valor a largo plazo que perseguir un número alto de seguidores sin ningún criterio de calidad detrás. Un crecimiento lento pero compuesto por gente realmente interesada en la marca vale, casi siempre, más que un pico artificial de seguidores desconectados del negocio real.