Cuando una marca dice que su producto es excelente, hay un sesgo evidente: es ella misma hablando bien de sí misma. Cuando un cliente cualquiera comparte de forma espontánea una foto usándolo, sin ningún incentivo comercial, ese mensaje se percibe como mucho más creíble. Eso es el UGC (User Generated Content): contenido creado por consumidores reales, no por el departamento de marketing.
Formatos que adopta
Reseñas y valoraciones en la web, en Google Business Profile o en plataformas del sector. Fotos y vídeos en redes sociales, con clientes etiquetando la marca de forma voluntaria. Testimonios en vídeo, contados con sus propias palabras. Y menciones espontáneas, sin que la marca las haya pedido explícitamente.
Cómo fomentarlo sin que deje de ser real
Pedir directamente a los clientes que compartan su experiencia, con un pequeño incentivo o facilitando el proceso (un hashtag propio, una plantilla sencilla de reseña), suele funcionar sin que el contenido pierda su carácter espontáneo. Lo importante es no guionizar ni pagar de forma encubierta algo que se hace pasar por espontáneo: suele acabar detectándose, con el efecto contrario al buscado.
Reaprovecharlo con criterio
Resharear UGC en los canales propios de la marca, con permiso del creador original, aporta contenido auténtico sin coste de producción, y refuerza el sentido de comunidad entre los clientes que ven su contenido valorado.
Un matiz legal fácil de olvidar
Reutilizar contenido de un usuario sin permiso explícito, sobre todo con fines comerciales claros como un anuncio de pago, puede generar problemas de derechos de imagen. Pedir siempre autorización expresa antes evita disgustos evitables.